I JORNADAS SOBRE JUSTICIA Y SOBERANÍA ALIMENTARIA. SU INCIDENCIA EN LA SALUD PÚBLICA DE CANARIAS

La soberanía alimentaria es el derecho de los pueblos a alimentos nutritivos y culturalmente adecuados, accesibles, producidos de forma sostenible y ecológica, y su derecho a decidir su propio sistema alimentario y productivo.

Según la Organización Mundial de la Salud, se define la salud como el estado de pleno bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de enfermedad. Por tanto, no solamente cuenta nuestro buen estado físico o fisiológico, sino también nuestros aspectos psicológicos y cómo nos influye nuestro entorno (socioeconómico, familiar, laboral, emocional, medioambiental).

Dos de los determinantes de nuestra salud son los factores ambientales y de estilo de vida, entendido el primero  a cómo el medio ambiente (presencia y expansión de organismos infecciosos, contaminación, clima, entorno) afecta a nuestra salud y el segundo a cómo ciertos hábitos de vida (alimentación, actividad física, consumo de drogas, tipo de trabajo, actividades de riesgo, etc.) influyen en nuestra salud.

En Canarias, es evidente que el derecho a la soberanía alimentaria es muy precario, ya que cada vez tenemos una menor capacidad de autoabastecimiento debido a una minoración de nuestro sector primario incapaz de producir los suficientes alimentos destinados a la población de las islas, originando una considerable dependencia alimentaria del exterior. Concretamente en Canarias, cerca del 85 % de la comida que nos llevamos a la boca es importado. Esta problemática que se ve acentuada por nuestro carácter insular, lo que reduce nuestra capacidad de almacenaje de alimentos en caso de bloqueo de nuestros puertos a tan sólo el equivalente a 7 días de necesidades alimentarias de la población del archipiélago. Al mismo tiempo existe un empeoramiento de los hábitos de alimentación directamente relacionado con un gradiente social de salud que provoca una grave inequidad sanitaria. Un panorama inquietante para las generaciones presentes y futuras canarias.

Ciertamente la Masonería no es una asociación política ni puede confundir su actividad con la de ningún movimiento social; pero el masón no puede ni debe estar al margen de los problemas sociales y económicos del mundo ni del entorno inmediato donde se desarrolla como individuo. Es fin esencial de la Masonería no es sólo el perfeccionamiento integral e individual de todos y cada uno de los masones sino la traslación de esa perfección al mundo profano para crear una sociedad de personas más libres, justas, tolerantes, responsables con el entorno en que viven y con capacidad crítica. Principio normativo de esa ética es conservar la objetividad en todo momento, intentado aportar soluciones racionales a los problemas planteados o en todo caso, crear conciencia de la existencia de tales problemas para que ciudadanos concienciados se encarguen de buscar dichas soluciones.

Organizan las jornadas: Gran Logia de Canarias, Respetable Logia Capitular Añaza 270 y Universidad de La Laguna.

Colaboran en estas jornadas: Consejería de Sostenibilidad, Medio Ambiente y Seguridad del Cabildo Insular de Tenerife, Ateneo de La Laguna, Red Canaria de Semillas y la Asociación para el Desarrollo de la Permacultura.